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Fibra óptica y precisión: la columna vertebral del Mérida WTA 500

En el Mérida WTA 500, cada saque potente y cada match point dependen de algo más que talento deportivo: dependen de una ingeniería impecable.

Bajo las gradas y detrás de los reflectores, kilómetros de fibra óptica transportan datos en tiempo real para garantizar internet estable, transmisión internacional de televisión, operación de la sala de prensa y conectividad en el área comercial. A ello se suma la sincronización precisa de los marcadores electrónicos del estadio, que actualizan cada punto al segundo exacto pero la dimensión del reto va mucho más allá. El evento se transmite a 120 países, lo que convierte cada segundo en un punto crítico: no puede haber fallas, no puede haber interrupciones. La señal debe viajar segura, protegida y con la estabilidad necesaria para cumplir con los estándares de un torneo de talla internacional.

Nada puede fallar. La señal debe fluir sin latencia, la red soportar picos de tráfico y los sistemas mantenerse operativos durante jornadas extensas para lograrlo, se trabaja de manera coordinada con equipos de Italia, España, Estados Unidos y México, en una operación multinacional donde la comunicación es el eje que mantiene todo en sincronía.

Al frente de esta estructura tecnológica se encuentra el ingeniero Luis Fernando Murillo Villegas, Venue Tech Manager, líder técnico que da servicio a todos los eventos organizados por GS Sports Management. Él funge como el canal de comunicación entre todos los equipos internacionales, asegurando que cada sistema dialogue con precisión quirúrgica y que cada área opere sin contratiempos.

A su cargo hay más de 30 personas, un equipo especializado que trabaja con disciplina y coordinación para que la experiencia del torneo sea impecable, tanto en el estadio como en las pantallas del mundo.

Su trabajo no se ve en la cancha, pero se siente en cada transmisión nítida, en cada nota enviada desde la sala de prensa y en cada aficionado que comparte la experiencia en redes sociales sin interrupciones porque en un torneo de clase mundial, la ingeniería no es un detalle técnico: es la estructura invisible que sostiene el espectáculo.

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