Holguer de la O, el arquitecto invisible de la emoción en la cancha
Mérida, Yucatán, 28 de febrero de 2026.- Antes de que la pelota cruce la red y el marcador empiece a inclinarse a un lado u otro, ya hay alguien jugando su propio partido desde la cabina. No lleva raqueta ni uniforme, pero sabe leer los momentos de tensión, los silencios previos al saque y la euforia después de un winner. Holguer de la O, DJ oficial de los eventos de GS Sports Management, se ha convertido en el arquitecto invisible del ambiente: el responsable de que cada torneo no sólo se compita, sino que se viva como una verdadera fiesta deportiva.
Holguer no improvisa. Observa a la grada desde que comienza a llenarse. Si predominan jóvenes, ajusta el ritmo; si ve familias y adultos mayores, busca clásicos que unan generaciones. “Me encanta ver a la gente feliz, incluidas las jugadoras. Cuando hay un punto emocionante trato de que la gente baile, cante, que disfruten el momento al máximo”, cuenta. Su meta es sencilla pero poderosa: que todos vivan un gran momento.
Hay canciones que ya forman parte del ADN del torneo. “Vagabundo” de Sebastián Yatra es una de las más coreadas. La ha visto unir a chicos y grandes en un mismo estribillo, como si por un instante no existieran rankings ni tensiones. Cuando el estadio sonríe y se mueve al ritmo de la canción, él confirma que la conexión está hecha.
Pero si existe un himno innegociable es “Sweet Caroline”. Todo comenzó en un WTA 100 en Guadalajara: una jugadora llamada Caroline remontó en el tercer set, lo hizo increíble y la grada explotó de alegría. “Puse ‘Sweet Caroline’ en ese momento y la emoción fue total. Desde entonces, en todos los torneos debe estar, sí o sí”. Se convirtió en símbolo de euforia compartida.
Su historia también tiene momentos íntimos. Recuerda un partido de Paula Badosa en el que iba abajo en el marcador. Intuyó que debía sonar “Believe” de Cher. Notó cómo la jugadora movía la cabeza al ritmo, como si encontrara inspiración. Remontó y ganó el set. “Me sentí especial, como si la música también hubiera jugado”.
Porque en estos torneos no sólo se disputan puntos. También se construyen emociones. Y mientras la pelota cruza la red, hay un DJ que entiende que el verdadero espectáculo ocurre cuando el tenis y la música laten al mismo tiempo.